Morante, Ureña y el nuevo Manuel Caballero dan una gran tarde de toros en Albacete

Plaza de toros de Albacete. L Edición de la Corrida de Asprona. Más de dos tercios de entrada. Cuatro toros y dos novillos de la ganadería de Daniel Ruiz, nobles, con calidad y clase, a excepción del primero.

José Antonio “Morante de la Puebla” (Negro y oro): Silencio y 1 oreja con petición de la segunda tras aviso.

Paco Ureña (Coral y oro): 1 oreja tras aviso y Ovación.

El novillero Manuel Caballero (Habano y oro): Saludos y 2 orejas.

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se ha guardado un minuto de silencio en memoria de Manuel Amador y del pintor Ramón Ortiz, fallecido esta misma semana y que se había encargado de ilustrar el cartel anunciador de la presente edición de la Corrida de Asprona. Seguidamente, han sonado los acordes del Himno de España. El público ha obligado a saludar a los tres actuantes antes de que pisara la arena el primero de la tarde.

El regreso de la tradicional Corrida de Asprona, tras la interrupción durante dos años por la pandemia, ha sido por la puerta grande, ya que se ha podido ver un extraodinario espectáculo, tanto por parte de los toros de Daniel Ruiz, que han sido en su mayoría unos nobles colaboradores, como por parte de los toreros, que han podido disfrutar y crear auténticas obras de arte, como la firmada por Morante de la Puebla en el cuarto de la suelta.

Morante se ha encontrado en primer lugar con el toro de menos opciones de triunfo de toda la corrida, con la fuerza justa, soso y con corto recorrido, tendiendo a defenderse, precisamente por esa escasez de fuerzas. Voluntad y oficio del diestro de La Puebla del Río, molestado por el viento en momentos puntuales de la faena. Estocada corta en buen sitio y tres descabellos. Silencio.

El cuarto, sin embargo, ha sido un gran toro de la divisa albaceteña, que ha sacado un gran fondo en la faena de muleta y que ha embestido con mucho ritmo y clase. En cambio, los inicios no fueron buenos puesto que el animal de Daniel Ruiz se frenó bastante de salida en el capote de Morante de la Puebla, pero el temple, la colocación y la cadencia con la que ha realizado todo el diestro cigarrero han obrado el milagro, cuajando una obra magnífica por ambas manos, con el torero completamente entregado en la suerte, hundido en la arena, encajado y muy de verdad. Inmenso Morante de la Puebla en Albacete. Estocada algo trasera y dos descabellos. Una oreja con petición de la segunda, escaso premio para labor tan grandiosa.

El segundo de la corrida no ha llevado a cabo una buena pelea en varas, protestando y colocando la cara arriba. Tras esto, Paco Ureña instrumenta un quite por chicuelinas. Con ayudados por alto ha comenzado el trasteo el torero de Lorca, hilvanando las primeras series de muletazos a media altura, sin someter a su antagonista, para que éste se fuera afianzando poco a poco. Con ese buen trato, el cornúpeta ha roto hacia adelante con clase y calidad, permitiendo a Paco Ureña torearlo muy a gusto, por momentos. En el tramo final del trasteo se viene algo abajo, metiéndose entonces Paco Ureña entre los pitones. Cierra la faena con unas manoletinas. Dos pinchazos y buena estocada. Una oreja tras aviso.

Una gran clase y mucha humillación ha tenido también el quinto de la tarde, faltándole eso sí algo de emoción y transmisión. Muy entregado ha estado con él Paco Ureña, desde el quite por gaoneras después del paso del animal por el peto. Largo y por abajo ha conducido el matador murciano al de Daniel Ruiz, muy asentado en los riñones y pasándoselo muy cerca. El fallo con la espada le ha imposibilitado pasear algún trofeo. Ovación.

Hoy se ha presentado en su tierra como novillero con picadores, Manuel Caballero, después de su debut de hace apenas un mes en Casas Ibáñez, y que duda cabe que ha impactado entre la afición. Ya en su primero, un novillo noble y con calidad pero al que le ha faltado motor y empuje, ha mostrado algunas de sus virtudes principales, como son el temple, la tranquilidad con la que se mueve por la plaza o la inteligencia y la mente despejada para saber qué debe hacerse en cada momento. Además de todo eso, ha manejado el capote con muy buen aire. Los tres pinchazos previos a la estocada definitiva, han reducido su balance a saludos.

Con unas despaciosas verónicas ha saludado Manuel Caballero al sexto de la tarde, quitando por el mismo palo tras la intervención a caballo de Tito Sandoval. Faena importante, de mucho peso del nuevo Manuel Caballero, dejándole la muleta puesta en la cara al novillo y tirando de él con mucho pulso y hasta el final del viaje, rematando los muletazos por debajo de la pala del pitón. Firmeza y valor también para aguantar algunas miradas y parones. Gran estocada. Dos orejas.

A la conclusión del festejo, Manuel Caballero ha salido en volandas por la puerta grande.

Imagen: CMMedia

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