Morante, Manzanares y Aguado, a hombros en Baeza

Plaza de toros de Baeza (Jaén). III Corrida del Renacimiento. Dos tercios de entrada. Astados de Garcigrande y Domingo Hernández (1º y 3º), nobles, con calidad y clase. Mejores 4º, 5º y 6º.

José Antonio “Morante de la Puebla”: Ovación y 2 orejas.

José María Manzanares: 2 orejas y 2 orejas.

Pablo Aguado: Ovación y 2 orejas.

La localidad jienense de Baeza ha vivido esta tarde la III Corrida del Renacimiento, la cual ha tenido un sensacional resultado artístico, con la terna de matadores saliendo en volandas por la puerta grande.

Morante de la Puebla ha cuajado una gran actuación en conjunto, su primero tenía calidad pero le faltaba emplearse más en las telas. Faena de torero dispuesto, entregado, muy por encima de las condiciones de su antagonista. La obra obra del torero cigarrero ha llegado en el cuarto de la función, noble, con clase y mayor transmisión. A placer lo ha toreado Morante de la Puebla, tanto con el capote, con verónicas lentas, conduciendo al animal hasta el final del viaje, como con la muleta, con la que le ha hilvanado un trasteo rotundo, de torero en plenitud, con muletazos al ralentí y con el sello y la personalidad única del diestro de La Puebla del Río. Estocada. Dos orejas.

El triunfador numérico de la corrida ha sido José María Manzanares, que se ha encontrado muy a gusto durante toda la tarde. El de Alicante ha mecido el capote con buen aire en el recibo al segundo, firmando posteriormente un quehacer templado, ligado, en el que ha llevado muy embebido de tela al de Garcigrande. Mejores las series con la mano derecha. Estocada en lo alto. Dos orejas. Otros dos apéndices ha paseado José María Manzanares después de su actuación en el quinto, un astado de gran nobleza y ritmo en su embestida. El torero alicantino ha vuelto a encandilar, una vez más, al público con su natural elegancia y expresión en el manejo de la franela. En este turno han llegado también algunos naturales de bella factura. Contundente con el acero. Dos orejas.

Algún trofeo hubiera cosechado, sin duda, Pablo Aguado si hubiera rematado con acierto al tercero de la suelta, ya que ha logrado un trasteo notable, en el que ha toreado, por momentos, muy despacio, casi acariciando la embestida del ejemplar de Domingo Hernández. Ovación al fallar con el estoque. Frente al sexto, Pablo Aguado ha firmado una faena de gran naturalidad y expresión, siempre buscando una buena colocación y haciéndole las cosas a su oponente de forma muy templada. Estocada. Dos orejas.

Los tres toreros han abandonado la plaza en hombros por la puerta grande.

Foto: Sara de la Fuente – Prensa José María Manzanares

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