El fallo con la espada deja sin premio una notable actuación de Roca Rey en Madrid

Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. 18ª Feria de San Isidro. 14ª Corrida de toros. Lleno de “no hay localidades”. Astados de la divisa de Fuente Ymbro, de gran seriedad, tanto en presentación como en comportamiento pero con poco fondo de raza, deslucidos, sin clase y mansurrones.

Diego Urdiales (Verde esperanza y oro): Silencio y Silencio.

Andrés Roca Rey (Azul marino y oro): Palmas y Saludos tras aviso.

Ginés Marín (Corinto y oro): Silencio y Silencio tras aviso.

Incidencias: El público, que ha cubierto hoy al completo los tendidos de Las Ventas, ha sacado a saludar a Ginés Marín antes de que saltara al redondel el primero de la tarde, como reconocimiento al esfuerzo realizado por el diestro nacido en Jerez de la Frontera de reaparecer en Madrid tras la grave cornada sufrida en ese mismo escenario el pasado día 15.

Al igual que ocurrió en el día de ayer, también hoy ha soplado con bastante intensidad el viento, con rachas, por momentos, muy fuertes.

Corrida de enorme expectación, que finalmente ha derivado prácticamente en decepción, salvo la gran faena que ha llevado a cabo Roca Rey al quinto, lograda a base de valor y disposición.

El citado quinto toro de la tarde se ha parado y se lo ha pensado de salida en el capote que manejaba Andrés Roca Rey. Después ha salido muy suelto del caballo de picar, apretando para los adentros y esperando mucho en banderillas. Poco ha importado todo eso a Roca Rey, que primero ha intentado torear a su enemigo donde más protegido estaba del viento y después le ha plantado cara en los terrenos que el animal ha elegido, entre la puerta de chiqueros y la de la enfermería. El poderío, el mando, el sometimiento y la firmeza absoluta del diestro peruano han hecho el “milagro” de cuajar un trasteo rotundo, en el que el torero ha buscado al toro entre muletazo y muletazo para que siguiera embistiendo en la serie, y en el que, una vez más, se ha pasado muy cerca al de Fuente Ymbro. Gritos de ¡Torero,Torero! en los tendidos. Finaliza la faena con unas bernadinas de mucho compromiso por el terreno en el que han sido ejecutadas. Cuando tenía el triunfo en su mano, han llegado dos pinchazos, previos a una estocada delantera, y han dejado todo en saludos tras aviso.

En los primeros tercios, el segundo de la función ha hecho bien las cosas, humillando y con entrega. Quite por chicuelinas de Roca Rey, en el que el toro le ha pasado rozando la taleguilla. El inicio de faena por estatuarios, abrochado con un pase del desprecio y otro de pecho, ha sido realmente explosivo, pero ahí se acabó el burel. A partir de ese instante, el de Fuente Ymbro se ha ido apagando, tardeando en su embestida, marchándose Roca Rey pronto a por el acero. Estocada algo desprendida. Palmas.

El primero de la corrida se movía sin demasiada entrega, echando la cara arriba al final del muletazo de Diego Urdiales. Poca transmisión del astado de Fuente Ymbro, que por el pitón izquierdo siempre se ha quedado más corto en su recorrido. Voluntad y oficio del torero riojano, que lo ha despenado con un feo metisaca en los bajos. Silencio.

Muy deslucido ha sido también el cuarto de la suelta, sin emplearse en las telas, saliendo desentendido cada una de las veces que acometía. Además también tiraba un feo gañafón a la franela para intentar hacer presa. Con este material poco ha podido hacer Diego Urdiales. Pinchazo, media estocada con travesía y descabello. Silencio.

Inédito ha quedado Ginés Marín frente al tercero de la función, protestado por el público desde que perdió en un derrote la vaina del pitón izquierdo. El presidente optó por dejar al animal en el ruedo, limitándose Ginés Marín ha pasarlo con decoro, cogiendo la espada con rapidez. Estocada algo desprendida. Silencio.

Con el sexto ha estado Ginés Marín tremendamente dispuesto, tragándole los cambios de ritmo que tenía el ejemplar de Fuente Ymbro y la violencia con la que embestía en algunas ocasiones. Al menos, en este turno, Ginés Marín ha podido enseñar al público las ganas y la actitud con la que había asumido el compromiso de hoy. Estocada trasera y con travesía. Silencio tras aviso.

Un día más hay que resaltar la buena labor desarrollada por las cuadrillas, en especial de Óscar Bernal, picando al 1º; Sergio Molina, en el 2º; Manuel Burgos, en el 4º; y Agustín Navarro, en el 6º. Con los palitroques citar a Javier Ambel, que ha saludado tras parear de forma lucida al 2º; Rafael Viotti, en el 3º; y Antonio Chacón, en el 5º.

Fotos: Alfredo Arévalo – Plaza 1

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