El coronavirus se ceba con la tauromaquia

El mundo del toro debe luchar por articular una ayuda económica que proteja a las personas más vulnerables del sector, más del 70% de los matadores de toros están en riesgo de pasar un año completo sin ingresos, los novilleros y los respectivos subalternos y cuadrillas se enfrentan a una complicada situación sin recibir ingresos durante todo un año.

Desde que el confinamiento por esta terrible pandemia del COVID 19 nos obligase a quedarnos en casa para evitar que las muertes por la enfermedad asolasen el panorama mundial (van ya seis semanas), paralizándose de esta forma toda actividad económica, social y cultural o que conllevara la aglomeración de personas; los agentes sociales y asociaciones profesionales de todo tipo se pusieron en marcha para evitar que esta pandemia que mutará, si no lo ha hecho ya, en gran crisis económica-mundial, afectase a los más vulnerables. Pronto comenzaron los planes para proteger a los colectivos más afectados, las primeras ayudas ya están llegando a pymes y autónomos que, aunque merecidas y por supuesto escasas, intentarán paliar los efectos económicos de la crisis y proteger no sólo a las familias sino al tejido productivo en España.

Pero centrándonos en el mundo del toro, es desolador echar una mirada a nuestro alrededor y ver la cantidad de personas que se van a quedar por el camino, parece que ellos no existen o no pasan necesidades ni necesitan de ayudas económicas, pero están ahí, son el soporte de la fiesta y han comenzado a pasarlo muy mal. Casi el 70% de los matadores de toros se acartelaron el pasado año en menos de 10 festejos. Esto provocó que sus ingresos fuesen escasamente justos para pasar un año. Si hablamos de los novilleros podríamos decir que las cifras son más de lo mismo, con el agravante de los emolumentos que reciben por festejo. Por supuesto, en esta carta no me gustaría olvidarme de los banderilleros, picadores, mozos de espadas y ayudas que acompañan a estos toreros de la parte media y baja del escalafón, gente que, por la fiesta, por nuestra cultura, van por las plazas de los pueblos más remotos dejándose matar cuando los dejan de vestirse de luces.

Escribo esta carta para intentar que este colectivo de toreros y taurinos no caiga en el olvido de nuestros políticos, ellos son personas vulnerables en la mayoría de los casos, padres de familia que lo que arriman a su casa es un sueldecito con el que poder echar el año atrás, y así temporada taurina tras temporada taurina. Este año la temporada no va a tener lugar, y si lo tiene, los festejos se van a ver reducidos, por lo que si hasta ahora lo han tenido difícil para torear, este año ya muchos dan la temporada por pasada en blanco.

Los colectivos de taurinos, la Fundación del Toro de Lidia, tendrían que luchar y negociar con el Gobierno, con el Ministerio de Cultura por estas personas, por todas estas familias que han visto truncadas sus expectativas económicas por el coronavirus. Por supuesto que los toreros del grupo especial no van a necesitar ayuda económica para pasar este bache, pero estos otros toreros de los que escribo, sí.

El Gobierno tendría que articular una ayuda económica para el sector taurino en el que estos profesionales, al menos, tuviesen garantizado el sustento durante esta temporada. No sé si la solución es adelantarles el desempleo para que pudiesen salvar el presente año que ya tienen perdido, pero alguna herramienta habría que desarrollar para asegurarles algunos ingresos.

La FTL ha articulado numerosas campañas del sector para luchar contra el coronavirus, colaborar con los hospitales etc pero es posible que haya olvidado que en el mundo del toro hay un amplio colectivo que está en un claro riesgo, son esos toreros silenciosos que apenas cuentan por decenas sus festejos anuales y que no arriman a su casa más jornal que el de la temporada, temporada que ya se da por perdida. Es probable que la Fundación y algunos colectivos hayan intentado denunciar esto ante la administración competente y que hayan recibido el silencio por respuesta; pero el camino tiene que ser otro. Creo que debemos de hacer ruido porque muchos de los nuestros lo van a pasar muy mal en estos tiempos que nos vienen.

Esta carta que hoy os dirijo, no es más que un intento de hacer un poco de ruido, que intentamos movilizarnos antes de que sea demasiado tarde, que ayudamos a los más necesitados y en el mundo del toro, lo hay y muchos.

Juan López Vela
Director de Infotauro

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