Tarde de triunfo en Atitalaquia

Martínez Vértiz y “El Chihuahua”, a hombros tras la entrega en el ruedo 

Los pueblos siempre reflejarán otra fiesta brava. Dentro de sus fiestas religiosas, la tauromaquia sigue siendo parte de la cultura y las tradiciones. Este domingo, el día de San Miguel Arcángel, la luz y color se volcaron en el corazón de Atitalaquia, un pintoresco pueblo de Hidalgo, muy cerca de la capital, con una población que no supera las 20 mil personas.

El festejo no tuvo retrasos, ni inconvenientes, y así fue como se desarrolló un mano a mano entre Alejandro Martínez Vértiz, y Antonio García “El Chihuahua”, que ofrecieron el todo frente al poco juego de los toros de Puerta Grande, y así llegó el triunfo. Martínez Vértiz se pegó un arrimón con su segundo, en lo que sin duda fue una actuación que hizo vibrar.

“Príncipe”, de 453 kilos, el abre plaza, para el matador de toros Alejandro Martínez Vertiz, que saludó por verónicas, y en su trasteo muleteril buscó por el derecho ligando muletazos de buena manufactura ante un ejemplar de poca condición que punteaba y que terminaba siempre con la cabeza arriba. Errático con la espada escuchó un aviso y palmas del respetable.

“El Triste”, de 450 kilos, segundo de la tarde para Antonio García “El Chihuahua”, que recibió con farol de rodillas para después recrearse por el lance natural por excelencia y en las banderillas lucir con la espectacularidad que le caracteriza en tres buenos pares, cerrando el segundo tercio con un par al violín. Brindó al respetable para iniciar su faena doblándose ante un toro que ofreció poco, con peligro, quedándose corto y al que dio la lidia correcta. Voluntarioso en todo momento y extrayendo lo que el de Puerta Grande ofreció a cuenta gotas. Estocada certera para tras la petición cortar una oreja.

“Preso”, de 440 kilos, el segundo del lote de Alejandro Martínez Vértiz que realizó una faena de poder ante un toro que no regalaba nada y al que le aguantó, siempre firme y sereno. La afición supo reconocer esa entrega y por ello logró conectar, tras la efectiva estocada fue premiado con las dos orejas.

“Gavilán”, el toro que cerró plaza, segundo del lote de Antonio García “El Chihuahua”, que nuevamente toreó con cadencia con el capote estando vistoso con el quite y en las banderillas puso la emoción al adornarse con tres buenos pares. Su faena tuvo su sello característico toreando con variedad a un toro que aprovechó de principio a fin, toreando con mucha firmeza y sobre todo llegando a los tendidos, realizando lo mejor por el pitón derecho, lado por el que el toro fue más potable. Rubricó de una gran estocada y cortó dos orejas para al finalizar el festejo salir en volandas, en tarde donde Alejandro Martínez Vértiz fue atendido de una lesión en la pierna derecha por lo que no salió a hombros.

Ficha: Un cuarto de entrada en la plaza de toros de Atitalaquia. Tarde nublada en la que se lidiaron toros bien presentados y de poco juego en su conjunto. Alejandro Martínez Vértiz, palmas tras aviso y dos orejas; y Antonio García “El Chihuahua”, oreja y dos orejas.

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