Roca Rey abre la puerta grande de Bilbao y salva lo que va de Feria

Ganas de arte y toreo es lo que tenía Bilbao hoy en los minutos previos a las seis de la tarde. Y es que en lo que lleva de feria escasos son los diestros que han conseguido ligar mas de tres muletazos seguidos.
Cielo cubierto y tres cuartos de entrada para presenciar el paseíllo de los tres matadores.

Sebastián Castella: Cóndor (559 kg), negro axiblanco de la ganadería Victoriano del Río. Saludo aseado a verónicas, y seis entradas de huidas del toro en el caballo. Quite por chicuelinas de José Garrido y tercio de banderillas con poca atención por parte de un público que se resguardaba de la lluvia. Agradable inicio de muleta a media altura junto a las tablas y derechazos bien ligados. Sonó la música en Vista Alegre y Castella dejó destellos de su calidad sobre la arena con naturales por la izquierda. Midió bien los tiempos Castella, pero a la suerte natural pinchó en la primera entrada. Estocada trasera con una ejecución lenta con la que consiguió ovación con saludo. Aplausos en el arrastre.

José Garrido: Almirante (567 kg), negro mulato listón de la ganadería Victoriano del Río. Con carácter López Garrido inició a portagayola, pero en la salida el morlaco se sacó la mano derecha. Mal sabor de boca dejó en los tendidos el ver al animal renqueante  por el ruedo.

José Garrido: Trigueño (593 kg), negro listón de la ganadería Encinagrande. Sin mucha alegría pasó el sobrero la suerte de varas y banderillas.
Se desmonteró Antonio Chacón por un excelente tercer par. Brindis al público y estatutarios para llevar al toro hacia los medios. Lidia de trincheras con un toro que se rajaba de una manera descarada. Puso todo por su parte Garrido pero no había faena. Estocada desprendida y final desagradable con la muerte del toro. Silencio para el torero y la res.

Andrés Roca Rey: Entonado (540 kg), negro bragado listón meano axiblanco de la ganadería Victoriano del Río. Precioso inicio en el capote con verónicas y delantales que finalizaron con una media verónica. Fue el toro señalado en varas y traseramente banderilleado después de un limpísimo quite combinado de Roca Rey.  Brindó con torería y tres pases de las flores que levantella plaza. Seguridad, poso y estética bellísima transmitió el peruano con un toro lento y que buscaba los corrales. Pase del desprecio, circulares… auténtica magia que finalizó con una media estocada pegado a las tablas y el descabello. Leve petición de oreja, pitos en el arrastre y ovación con saludo para Roca Rey.

Sebastián Castella: Jabaleño (541 kg), negro bragado listón de la ganadería Victoriano del Río.  Tras los capotazos de acoplamiento, señalamiento en varas, delicado quite de Garrido a verónicas y replica a pase cambiado de Castella. Se desmonteró Rafael Díaz por su gran par de banderillas. Brindó Castella a la plaza y despacio intentó torear el francés. Un error técnico hizo que perdiera la muleta en los inicios, y desde entonces el toro se le rajó. Al segundo muletazo el toro quería marchar a chiqueros. Intentandose justificar Castella aburrió al público. Finalmente atendió la protestas y dejó una estocada desprendida. A la tercera puntilla se acabó la faena. Aplausos para el matador y silvos para el toro.

José Garrido: Manisero (569 kg), negro mulato gargantillo de la ganadería Victoriano del Río. Público aburrido que protestó por el toro desde la salida. Perdió la manos el toro en dos ocasiones pero no se devolvió. Banderillas de trámite y brindis a la televisión para comenzar por alto con la derecha. Muletazos con cierta calidad pero sin ligazón que aburrieron a los tendidos. Desplantes de Castella en el morro del toro que no venían a cuento y que sólo metían el miedo en el cuerpo al concurrente.  Media estocada caída y ovación para Garrido. Silvos en el arrastre y ovación con saludo.

Andrés Roca Rey: Despreciado (557 kg), negro burraco listón de la ganadería Victoriano del Río. Volvió a demostrar Roca Rey su habilidad con el capote de manera sublime por chicuelinas. Muy buen picado tras dos largas arrancadas del toro y majestuoso quite por la espalda de Roca Rey. Cuatro pares de banderillas y brindis a la plaza del maestro. Manso Victoriano que Roca Rey levantó con la mano izquierda. Rebosó torería y arte con pases largos y terroríficas manoletinas. Pinchó a la primera y entró con absolutamente con todo tras el aviso. Dejó un espadazo fulminante que directamente le otorgó las dos  deseadas orejas. Bilbao sonreía tras seis jornadas de lloros.

Ovación para los tres toreros en la despedida y felicitaciones en los tendidos por haber asistido a la mejor faena de la feria.

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