Entre el arte de Morante y el poderío de Roca Rey en Sevilla

Real Maestranza de Caballería de Sevilla. 12ª Corrida de la Feria de Abril. Lleno de “no hay localidades”. Astados de Núñez del Cuvillo, el 2º lidiado como sobrero al devolverse a corrales el titular. Con buena condición pero viniéndose a menos en el tercio final. El mejor el 3º.

José Antonio “Morante de la Puebla” (Nazareno y oro): Silencio tras aviso y 1 oreja.

Juan Ortega (Verde botella y plata): Silencio y Silencio.

Andrés Roca Rey (Azul pavo y oro): 2 orejas y Dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de oreja.

Incidencias: Señalar el mal comportamiento de algunos espectadores al final de la corrida, lanzando almohadillas al ruedo ante la negativa del Presidente a otorgar la oreja en el sexto toro a Andrés Roca Rey. Imagen de una Maestranza irreconocible y que nunca debería de haber sucedido en un templo de la Tauromaquia.

El encierro enviado desde tierras gaditanas por la ganadería de Núñez del Cuvillo ha sido noble y con buena condición y clase en sus embestidas pero con poco fondo en el tercio final, viniéndose muy a menos.

El triunfador numérico de la tarde ha sido Andrés Roca Rey, que se ha encontrado en primer término con un toro con fijeza, recorrido y calidad. Con el capote lo ha saludado Roca Rey de forma vibrante, rematando dicho saludo en los medios. El público ha entrado de lleno en la faena de muleta del torero peruano desde el mismo momento de su inicio, con un estatuario y un pase cambiado por la espalda en el platillo. El trasteo de Roca Rey ha tenido muchas virtudes, reunión, profundidad, intensidad, entrega, cuajando algunos muletazos muy por abajo y hasta atrás de la cadera, sometiendo mucho al de Núñez del Cuvillo. Faena rotunda y maciza del diestro de Perú. Cierra su labor con unas bernadinas de auténtico infarto por lo cerca que se ha pasado los pitones. Media estocada arriba. Dos orejas.

El sexto ha durado muy poquito en el trasteo muleteril de Roca Rey, que ha comenzado éste con un pase cambiado de rodillas en el centro del ruedo. Ahí se acabó el toro, que desde ese instante se ha ido quedando más corto y con una actitud más defensiva. Firme y seguro Roca Rey, que se pega un arrimón ante el ejemplar de Núñez del Cuvillo, llegando incluso a abusar del animal. Momento en el que ha llegado una voltereta, sin consecuencias. Estocada algo desprendida. Dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de oreja y bronca al palco.

Morante de la Puebla ha tenido una actuación cumbre hoy en la Maestranza, en especial ante el cuarto de la suelta, que se ha dejado bastante más que el primero. El quite que le ha instrumentado el diestro cigarrero a “Gavilán” después del primer puyazo, ha sido sencillamente magnífico. Ha mecido el capote por verónicas de manera sublime, ejecutadas con gran pureza, naturalidad y ritmo. Buen quite por chicuelinas de Juan Ortega. El comienzo de faena de Morante de la Puebla a este toro ha sido primoroso, con el cartucho de pescao, seguido de unos naturales inmensos, enganchando al toro y conduciendo su embestida rítmicamente por abajo hasta el final. Para el recuerdo, sin duda. En la segunda tanda del matador de La Puebla del Río, el toro se ha rajado, terminando en la misma puerta de chiqueros. No se aburre ante esa circunstancia Morante, que ha seguido extrayéndole al burel lo poco que ya llevaba dentro, enroscándoselo a la cintura con torería. Estocada algo desprendida, cobrada con el toro apretando hacia las tablas. Mucho mérito y mucha verdad. Una oreja.

También ha podido lucirse con el percal Morante ante el primero de la corrida, en unas lentísimas verónicas, con un juego de brazos espléndido. Noble el cornúpeta de Núñez del Cuvillo pero con el depósito de la raza muy justito, apagándose con rapidez en el último tercio. Disposición y actitud de Morante, que lo liquida de pinchazo, pinchazo hondo en lo alto y descabello. Silencio tras aviso.

El lote más deslucido se lo llevado esta tarde Juan Ortega. Su primero fue devuelto al demostrar poca fortaleza en los primeros compases de la lidia. El sobrero, también del hierro titular, no se ha empleado de inicio en el capote del diestro sevillano, cambiando a mejor a raíz del paso por el caballo de picar. Con chicuelinas al paso con mucha torería lo ha llevado Juan Ortega a la jurisdicción del varilarguero, José Palomares, para el segundo puyazo. Quite por chicuelinas y tafalleras de Roca Rey, carta de presentación de lo que vendría más tarde. Lo más destacado de la faena de Juan Ortega ha sido su comienzo, con muletazos por bajo, con un cambio de mano de cartel de toros. La excelente colocación que siempre ha tenido el torero hispalense y la pureza con la que realiza todas las suertes no han sido suficiente para que el toro rompiera hacia adelante, que ha durado muy poco. Gran estocada. Silencio.

El quinto ha hecho albergar esperanzas de que podía llegar algo grande por el buen comportamiento en los primeros tercios, pero al igual que ha sucedido con otros animales lidiados hoy en Sevilla, se ha terminado apagando enseguida. La fijeza, clase y calidad demostradas con anterioridad, han quedado después en prácticamente nada en el tercio final. Voluntad de Juan Ortega, que nada ha podido hacer. Estocada algo desprendida. Silencio.

Entre los picadores mencionar los fenomenales puyazos recetados por José Palomares, en el segundo bis, Sergio Molina, en el tercero, Aurelio Cruz, en el cuarto, Óscar Bernal, en el quinto, y José Manuel Quinta, en el sexto. Abraham Neiro “El Algabeño”, Antonio Chacón, Juan José Trujillo y Jorge Fuentes han brillado en labores de lidia mientras que El Algabeño y José Ángel Muñoz “Perico”, en el quinto, y Antonio Chacón en el sexto, han saludado después de lucirse a la hora de banderillear.

Fotos: Arjona / Pagés

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