Corrida Triunfal en Talavera de la Reina

Plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo). Corrida de toros. Lleno sobre el 75% de aforo máximo permitido.

Se lidiaron dos toros de Guiomar de Moura para rejones, reglamentariamente despuntados, de juego noble y manejable. Y cuatro de Daniel Ruiz, bien presentados. Segundo noble y soso. Tercero bueno. Quinto y sexto encastados y con clase, ovacionados en el arrastre.

El rejoneador Diego Ventura: ovación con saludos y dos orejas.
El Juli: ovación con saludos y dos orejas.
Tomás Rufo: dos orejas y dos orejas y rabo.

Se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la Covid-19, y especialmente por el matador Raúl Sánchez y el delegado Francisco Javier Hernández Rivas.
Los tres toreros salieron a hombros.

Ambientazo en los tendidos de La Caprichosa de Talavera (lleno sobre el 75% permitido) para ver debutar en su ruedo a uno de los suyos, o casi, porque Pepino, de donde es natural Tomás Rufo dista apenas siete kilómetros de la ciudad de la cerámica. Y la corrida no defraudó.

Diego Ventura comenzó montando a un caballo de nombre Joselito, en un claro guiño a la histórica plaza de Talavera de la Reina. Con él clavó el único rejón de castigo al primero, y luego toreó (de verdad) con Velasquez. Faena vibrante, de mucha conexión con los repletos tendidos, aunque mal rematada con el rejón de muerte y descabello. Un triunfo gordo que quedó en gran ovación con saludos.

Pero si vibrante fue la faena del rejoneador hispano portugués al primero, más lo fue al cuarto, sobre todo montando a Bronce, con el culmen que supuso el par a dos manos de poder a poder sin cabezada. Lamentablemente, como ocurriera en el que abrió plaza, marró varias veces con el rejón de muerte. Sin embargo recibió dos orejas. Imaginen el nivel de la faena al noble toro de Guiomar Moura.

El Juli le dio fiesta a un toro noble y soso al que no le pudo apretar; por eso optó por un trasteo de uno en uno sin mayor trascendencia estética aunque sí lidiadora. Lo tumbó a la segunda con pulcritud y, aunque se le pidió la oreja, esta no fue concedida. Pero sí lo fueron las dos del encastado quinto, un ejemplar que se movió con una emoción que caló en los tendidos. La faena tuvo momentos de raza incontenida y algo brusca de El Juli, y un epílogo por otro palo mucho más suave por naturales, largos, mecidos, y con el de Daniel Ruiz metiendo la cara con verdadera categoría. Mató a la primera con el balance ya citado.

Tomás Rufo lo petó, como dirían muchos hoy día. Metió mucha gente, y salió a triunfar. Recibió al tercero de rodillas en el tercio con larga cambiada, y después, con la muleta, se puso a torear; sin preámbulos. El de Daniel Ruiz embistió más y mejor por el izquierdo, y fue por ese pitón por el que llegaron los mejores momentos, con Rufo muy firme y vertical, enroscándoselo con gallardía siempre que pudo y abriéndose la puerta grande ya desde su primero al dejar una entera desprendida. Pero no quedó ahí el triunfo, porque el toledano le cortó dos y rabo al sexto, otro buen toro que se vino arriba después de blandear ligeramente, y que embistió encastado. Faena de menos a más, con mayor sintonía entre toro y torero de mitad de faena en adelante, cuando el de Pepino se descolgó de hombros y limpió los muletazos (algo que no ocurrió en las dos primeras tandas) sobre todo por naturales. Pasaportó al toro al primer viaje, dejando estocada entera desprendida, y con los tendidos encendidos los tres pañuelos asomaron en el palco. Éste, independientemente de la generosidad del rabo, viene arreando.

Crónica y Foto: Agencia EFE

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