Campo Pequeño abre sus puertas después de muchos meses de incertidumbre

La primera corrida de la temporada 2020 de Campo Pequeño, por fin, la hemos tenido ayer…Después de muchos meses de incertezas, sobre si Campo Pequeño seguiría dando corridas de toros o no y una abrupta cuarentena, la Plaza de Toros de Lisboa, por fin ha abierto sus puertas.

Con la totalidad del aforo permitido (50%), la afición portuguesa ha vuelto a su catedral, para ver lidiar toros de la ganadaría Antonio Raúl Brito Paes, con pesos de 566, 590, 584, 610, 586, 604 kg.

De los toros lidiados se ha destacado el quinto toro, siendo incluso indultado; toro este, de nombre “Lezilio” con el número 105, el cual fue lidiado por Bastinhas Hijo.

Luis Rouxinol el más antiguo rejoneador de este cartel, presentó dos lidias correctas.

La segunda lidia, fue dificultada por el toro, pero esas dificultades impuestas han permitido al rejoneador, presumir de sus cualidades, para ultrapasar las dificultades impuestas, por un manso.

Marcos Bastinhas siguió manteniendo una línea dentro de la Dinastía Bastinhas, donde la exuberancia es el motor de su toreo. A Bastinhas Hijo la suerte le ha traído el mejor toro de la noche y lo supo aprovechar.

Se ha destacado con una banderilla corta y un par de banderillas a dos manos en su primer toro y en su segundo toro y mejor de la corrida, con una puerta gayola y con un par de banderillas a dos manos en el término de su actuación.

Duarte Pinto pasó de discreto en su primera actuación para callar a todos, con su primorosa actuación, en el último toro de la noche.

Llave de oro para cerrar la noche de ayer en Campo Pequeño, con Duarte Pinto, también muy dentro de la línea de su dinastía, donde el clásico es el sentido del arte.

Los Forcados de Santarém y Lisboa han concretizado las pegas con eficacia.

Foto: Sofía de Sousa

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